viernes, 23 de marzo de 2007

Cómo apagar el café

Capítulo I
Condiciones necesarias

1. Es importante comprobar que uno llega a las llaves del gas o botones de la vitrocerámica antes de iniciar todo el proceso.

2. La cafetera (con su correspondiente café molido y con agua en el depósito inferior) debe estar sobre un fuego o vitrocerámica al rojo vivo. Preferiblemente fuego, por aquello del romanticismo.

Capítulo II
Disfrutar del momento anterior

3. La espera siempre se hace eterna. Por la mañana, con la larga sombra del metro que se va, el jefe que llama y los quince minutos de rigor, es interminable. Pare un momento el fuego, justo cuando las primeras gotas hayan pasado al depósito superior. Respire. Ahora vuelva a encenderlo y recoja todos los monstruos que se le han caido al suelo de la cocina al respirar. Tírelos cuidadosamente a la basura. Vuelva a encender el fuego.

4. La cafetera rebosa ahora mismo el deseado líquido. Hoy ha salido particularmente negro, café de lunes, como si uno quisiera tomar fuerza para toda la semana. En este momento ponga atención: sale un vapor ruidoso, de locomotora. La cafetera amenaza con derramarlo todo si usted no detiene toda esta locura. Los segundos se aceleran y son una cuenta atrás hacia el infinito, dese prisa, pero, por lo que más quiera, ¡¡¡no haga nada!!! sólo mírelo angustiado, por un segundo.

Capítulo 3
Ejecución en dos pasos

5. Gire la llave del gas, hasta que el fuego esté al mínimo. El humo de locomotora pasará en breves instantes a ser caricia de incienso. Ahora respire de nuevo, recoja las flores del suelo de la cocina y neutralice con ellas la batalla que sus monstruos están librando en la basura. Ahora ha llegado usted al equilibrio.

6. Gire la llave del gas en sentido opuesto hasta apagar el fuego.

No hay comentarios: