viernes, 27 de abril de 2007

Mi Habitación

El post lo escribí hace algún tiempo, pero está recuperando su vigencia, así que... ahí va!

El espacio que uno ocupa es un reflejo de su vida. La sigue y también la condiciona, advierte de lo bueno, de lo malo y de lo regular. Es difícil que resulte neutro.
Por eso os voy a contar cómo está mi habitación.

Hay una cantidad de ropa sucia difícil de contabilizar, tirada por todas partes: estanterías, cama, suelo, mesilla... está mezclada sin ningún criterio con otros objetos, con ropa limpia, que de puro contacto y abadono pronto dejará de ser ropa limpia sin que me la llegue a poner. Hay vasos usados, cervezas vacías, un cenicero espera resignado a que lo vacíe. Llaves, folios, papeles que no son importantes bien colocados, y papeles que sí lo son, por el suelo. Periódicos viejos, más ropa sucia, cables que no sé para qué sirven ni tampoco si están desconectados. Libros, la mayor parte de ellos a medio leer. Claro, la guitarra también despojada de su funda y algún peluche. Polvo y pelusas en plena convivencia, viviendo su propio auge neolítico y conquistándolo todo. Un despertador que no funciona, una radio-despertador que sólo funciona a veces, sin que un criterio lógico permita adivinar cuándo sí y cuándo no. Un calefactor pequeño, sepultado en la jungla del suelo. Una agenda naranja y algunos otros objetos encontrados por ahí que sencillamente no sirven para nada. Y la papelera, asediada por toda la mierda que ya no le cabe por más que yo insista, rodeandola. Las paredes blancas, en cierta medida, lo único ordenado del lugar, carente de adornos. Al otro lado de la ventana, se ve un cielo maníaco depresivo, gris blancuzco que deja caer gotas lacónicamente, como una maruja aburrida que riega las plantas secas sin fe y le da igual dónde cae el agua.

El calefactor está puesto, pero sigue haciendo un frío del demonio.

En la mesa, por último, el ordenador. Contiene millones de datos, miles de canciones, videos, documentos, y por más que intento corregirlo, la mayoría de ellos están duplicados. Me paso las horas conectado a internet mirando mierdas inútiles que, sencillamente, me distraen.

Llevo dos, o tres semanas pensando: a ver si ordeno esto, joder. Y no, simplemente, llego; Sin mirar nada, me siento frente a la pantalla. tecleo y pulso el ratón perezosamente, cambio de canción porque esta no me apetece, buceo en foros de internet. Mando correos electrónicos. No apago el ordenador. La mierda se traslada de la cama a suelo y viceversa siguiendo el ritmo del sol: de noche al suelo, de día parte de ella sube a la cama y el resto, la parte más inútil, se queda en el suelo y espera a su turno.

El ordenador parace haberse cabreado: internet no funciona. Como es lógico, no hay solución aparente a mi alcance. Carlitos (el PC. le llamo así) se descojona, seguro viéndome buscar patéticamente entre los kilos de pelusas de detras de la mesa el cable ese que está desconectado. Si es que es cierto que el problema es que hay un cable desconectado. en fin. que la habitación me va diciendo, cada vez más en serio,que ya vale.
y eso es algo que se hace extensivo a la vida entera de uno. por eso he esperado a ordenar la habitación, a que el ordenador funcione y a un par de cosas más que no vienen al caso para colgar el post. paso 2 en marcha!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¨¨ordenando tu cuarto?¨¨ ... sinónimo de reordenar tu caos personal y tu vida en general... preparandote para una epoca de cambios, no? :) seguro que sera un buen giro

Darthcoli (colibri) dijo...

eh me ha gustado esa idea!!!! yo tambien me apunto a describir mi habitacion (que no es muy diferente de la tuya.. jejeje)

Veo que tienes el blog un poco desatendido, no?